A pesar de tratarse de un régimen ampliamente utilizado en la práctica empresarial, los errores en el régimen FEAC siguen siendo una de las causas más frecuentes de regularizaciones tributarias en operaciones de fusión, escisión, canje de valores y aportación de activos. Muchos de estos errores no derivan de un mal diseño jurídico de la operación, sino de aspectos que suelen descuidarse en la fase de ejecución o de documentación posterior, y que resultan determinantes cuando la Administración tributaria revisa la operación años después.
No documentar adecuadamente los motivos económicos válidos
El error más habitual, y probablemente el más grave, consiste en no dejar constancia clara y contemporánea de los motivos económicos que justifican la operación. Muchas empresas ejecutan reestructuraciones perfectamente legítimas, pero no elaboran un informe específico que explique de forma detallada por qué se ha optado por esa fórmula concreta, limitándose a mencionar de forma genérica en la escritura pública que la operación responde a motivos de racionalización empresarial, sin mayor concreción. Esta falta de especificidad debilita enormemente la posición de la empresa si la Administración cuestiona posteriormente la operación, ya que la carga de acreditar los motivos económicos válidos recae sobre el propio contribuyente.
Confundir neutralidad fiscal con exención definitiva
Otro error conceptual frecuente consiste en pensar que el régimen FEAC exime definitivamente de tributación las plusvalías puestas de manifiesto en la operación, cuando en realidad se trata de un régimen de diferimiento: la tributación no desaparece, sino que se traslada al momento en que los elementos transmitidos se enajenen posteriormente, manteniendo a estos efectos los valores fiscales que tenían antes de la reestructuración. No planificar correctamente esta trazabilidad de valores fiscales puede generar sorpresas desagradables cuando, años después, se transmiten los activos afectados por la reorganización, si no se ha llevado un control adecuado de los valores históricos que deben aplicarse.
Pérdida de la trazabilidad de valores fiscales en reestructuraciones sucesivas
Este problema se agrava especialmente en grupos empresariales que han realizado varias reestructuraciones sucesivas a lo largo de los años, donde resulta habitual perder el rastro de los valores fiscales originales de los activos, dificultando enormemente la correcta liquidación del impuesto cuando finalmente se produce una transmisión a terceros. Mantener un registro histórico detallado de todas las operaciones de reestructuración realizadas, con los valores fiscales aplicables en cada momento, es una práctica que debería implementarse desde el inicio y mantenerse de forma continuada.
No analizar correctamente el requisito de proporcionalidad en las escisiones
En las operaciones de escisión, uno de los errores técnicos más frecuentes consiste en no analizar correctamente los requisitos exigidos para que las distintas partes escindidas constituyan ramas de actividad diferenciadas, o en no respetar la proporcionalidad exigida en el reparto de elementos patrimoniales entre las sociedades beneficiarias cuando la normativa así lo requiere. Estos aspectos técnicos, de apariencia formal, pueden resultar determinantes para la aplicación o no del régimen especial, por lo que conviene un análisis jurídico y fiscal muy riguroso antes de diseñar la estructura definitiva de la escisión.
Subestimar el análisis de la finalidad principal de la operación
Un error estratégico habitual consiste en centrar todo el análisis previo en el cumplimiento de los requisitos formales de la operación, sin dedicar suficiente atención a construir una narrativa sólida sobre la finalidad principal perseguida. La normativa exige que la operación no tenga como finalidad principal el fraude o la evasión fiscal, lo que obliga a analizar de forma proactiva si el conjunto de circunstancias de la operación podría generar dudas razonables sobre su propósito real, y a reforzar en consecuencia la documentación disponible para despejar esas dudas antes de que se materialice cualquier comprobación.
No anticipar el escrutinio de operaciones vinculadas posteriores
Es también frecuente que, tras una reestructuración, las sociedades del grupo mantengan relaciones económicas entre sí, como prestaciones de servicios o cesiones de activos, sin ajustar adecuadamente estas operaciones a valor de mercado. La Administración tributaria suele revisar con especial atención las operaciones vinculadas posteriores a una reestructuración, por lo que conviene planificar desde el diseño de la operación cómo se van a articular estas relaciones futuras entre las sociedades resultantes.
Ejecutar la operación sin coordinación entre asesores fiscales, mercantiles y contables
Finalmente, un error organizativo muy habitual consiste en que la operación se diseñe y ejecute con una coordinación insuficiente entre los distintos profesionales implicados: el asesor mercantil que redacta el proyecto de fusión o escisión, el asesor fiscal que analiza las implicaciones tributarias, y el equipo contable que debe reflejar correctamente la operación en los libros de la empresa. Esta falta de coordinación puede generar incoherencias entre la documentación mercantil, fiscal y contable de la operación, incoherencias que la Administración detecta con facilidad y que debilitan significativamente la defensa de la reestructuración. Contar con asesoramiento especializado en holding que integre todas estas disciplinas desde el inicio del proyecto es la mejor forma de evitar estos errores.
Conviene además realizar una revisión técnica previa de cualquier operación de reestructuración antes de su ejecución, contrastando el diseño propuesto con los errores más habituales detectados en la práctica, de forma que puedan corregirse a tiempo aquellos aspectos que pudieran debilitar la aplicación del régimen especial una vez formalizada la operación.
Un aspecto adicional que conviene revisar es la formación continua del equipo interno de la empresa encargado de gestionar este tipo de operaciones, ya que la normativa y los criterios administrativos en materia de reestructuraciones evolucionan con relativa frecuencia, y mantenerse actualizado permite anticipar riesgos que, de otro modo, solo se detectarían una vez iniciada una comprobación tributaria sobre la operación ya ejecutada.
En definitiva, prevenir estos errores exige una combinación de rigor técnico, planificación anticipada y documentación contemporánea, elementos que juntos reducen de forma muy significativa el riesgo de que una reestructuración legítima acabe derivando en una regularización costosa, con el consiguiente desgaste de tiempo, recursos y tranquilidad para los responsables de la empresa afectada.
Preguntas frecuentes
¿Se puede corregir un error detectado después de ejecutada la operación?
Algunos errores puramente documentales pueden subsanarse reforzando a posteriori la documentación disponible, aunque siempre con menor eficacia que si se hubiera preparado en el momento de la operación. Otros errores de naturaleza estructural, como el incumplimiento de requisitos objetivos de la escisión, resultan mucho más difíciles de corregir una vez formalizada la operación.
¿Todos los errores en el régimen FEAC implican perder la neutralidad fiscal?
No necesariamente todos tienen la misma gravedad. Algunos errores meramente formales pueden subsanarse sin poner en riesgo el régimen aplicado, mientras que otros, como la ausencia de motivos económicos válidos o el incumplimiento de requisitos estructurales de la operación, sí pueden derivar en la pérdida total del beneficio fiscal.
¿Cómo puedo saber si mi operación pasada tiene algún riesgo pendiente?
Lo más recomendable es realizar una revisión técnica de la documentación existente, contrastándola con los requisitos exigidos por la normativa vigente en el momento de la operación, para detectar posibles debilidades y, en su caso, reforzar el expediente antes de que se produzca una comprobación tributaria.
Si tu empresa ha realizado una reestructuración acogida al régimen FEAC o está planificando una nueva operación, contacta con el equipo de LRB Tax & Legal para revisar su solidez técnica y evitar contingencias futuras. Puedes también conocer más sobre el equipo de LRB Tax & Legal y el resto de nuestros servicios.